Promo Guía Salus
Semanario Guía Salus
Edición N° 3 | 15/10/2026
Psicología

Por qué cuesta dormir y cuándo buscar ayuda

Descubre las señales de este trastorno del sueño y cómo recuperar el descanso reparador que tu cuerpo necesita.

National heart, lung and blood institute

Todos hemos pasado alguna noche dando vueltas en la cama, mirando el reloj y calculando cuántas horas de sueño nos quedan antes de que suene la alarma. Sin embargo, cuando esta situación se vuelve frecuente, dejamos de hablar de una mala noche para encontrarnos frente al insomnio. Este trastorno no solo se trata de la dificultad para conciliar el sueño, sino también de los problemas para mantenerlo o de despertarse demasiado temprano sin poder volver a dormir. El insomnio afecta directamente nuestra calidad de vida. Según la información proporcionada por Mayo Clinic, las personas que lo padecen suelen despertarse sintiéndose cansadas, como si no hubieran descansado en absoluto. Esto se traduce, durante el día, en una sensación de fatiga constante, irritabilidad, ansiedad y una notable dificultad para concentrarse en las tareas cotidianas. No es solo un problema nocturno; es una condición que condiciona todo nuestro desempeño diario y nuestro estado de ánimo. Existen dos tipos principales de insomnio. El primero es el agudo, que suele durar unos días o semanas y generalmente está vinculado al estrés o a un evento traumático. El

National heart, lung and blood institute

segundo es el crónico, que persiste durante un mes o más y suele estar asociado a otros problemas de salud, hábitos de sueño irregulares o el consumo de ciertas sustancias. Identificar cuál es tu caso es el primer paso para encontrar una solución efectiva. ¿Cuándo deberías preocuparte y pedir una cita médica? La respuesta es clara: cuando la falta de sueño empieza a dificultar tus actividades normales durante el día. Si sientes que tu rendimiento en el trabajo ha bajado, si te quedas dormido en momentos inapropiados o si tu falta de descanso está afectando tus relaciones personales, es momento de buscar orientación profesional. Un médico puede ayudarte a determinar la causa raíz y ofrecerte estrategias para mejorar tu higiene del sueño. Recuperar el descanso es posible. A menudo, establecer una rutina relajante antes de acostarse, evitar las cenas pesadas y mantener un horario constante para ir a la cama pueden obrar milagros. El sueño no es un lujo, sino una necesidad biológica fundamental para que nuestro cerebro y nuestro cuerpo se regeneren. Priorizar tu descanso es, en última instancia, un acto de amor propio y cuidado personal.

Fuente: Mayo Clinic · En pocas palabras